La siguiente generación gay.....................................................................................................

En algunas tradiciones, la espiritualidad contempla un apartado especial para el acto de pedir a Dios las bendiciones para las nuevas generaciones ¿qué hay de las gays? ¿Has puesto atención a todo lo que vivimos en una hora de nuestra vida?

Las próximas generaciones humanas; las que están por venir; algo aparentemente abstracto de pensar; subjetivo; una imagen de un futuro sin futuro. La realidad de este porvenir, hoy, provoca estados depresivos; se dice que para el año 2015 la depresión será la tercera causa de incapacidad de trabajo en el mundo.

Si me permites una pregunta íntima y comprometedora, antes de seguir adelante con el desarrollo de este texto, ¿has padecido depresión, ansiedad, adicciones, o conoces a alguien que por alguna razón tome "medicamentos para los nervios", como se dice?, ¿o que utilice alguna herramienta de ayuda para el sostén del ser interno; psicoterapia, terapia grupal, cursos, talleres...?

Lo anterior incluye alcohol y drogas. Estas son las cuestiones que solían asaltarme cuando estaba frente a una pista de baile con música techno, luces llenando el espacio, humo y cuerpos bailando. Sí, dije bien, "cuerpos", como cuando uno se refiere al difuntito en una funeraria o en una morgue, "cuerpo"; Ese sábado cualquiera mi mirada recorría los cientos de cuerpos que estábamos reunidos en un famoso Bar Gay, el del momento, en la ciudad de Puerto Vallarta, Jalisco; curiosamente llamado, valga la analogía con esto del futuro sin futuro: "Mañana".

Buscar el centro, el punto de equilibrio de uno mismo, requiere de toda una vida de entrenamiento; se trata de un ejercicio permanente. Entrega existencial al trabajo de observarse y aprender a vivir lo más cerca del centro posible. Pero, si el simple hecho de poner atención a todo lo que vivimos en una hora de nuestra vida, de cualquiera de nuestros días; poner atención y observar sencillamente: ¿cuántas ideas, cuántas emociones, cuántas sensaciones, cuántos impulsos, cuántas voces, cuántos ecos, cuantas preguntas, cuantas respuestas, cuantas imágenes pendulan, de un lado al otro de nuestro interno menú de personalidades, en una hora de nuestra vida?

Somos muy predecibles amigos, por más brillos, postizos, y lacas que nos pongamos. "No hay nada nuevo bajo el sol"; dijo un profeta llamado Colette, en tiempos bíblicos. ¿Puedes visualizarte actuando en el exterior, todo lo que vives en tu interior?, Y luego entonces: ¿soy uno, el que vive dentro y soy otro, el que actúo por fuera? ¿Hay dos formas de vida?

Lo único que yo sé es que en el "Mañana", esa noche, mientras bailaba como en un legendario rave, mi interior iba de mi memoria a las imágenes de deseos futuros, del ritmo de las bocinas y de los cuerpos que chocaban conmigo al adentro con todo y afuera y nunca estuve en un sólo lugar, era y no era, de un momento a otro y a cada instante; todo eso sucedió dentro de mí. ¿Y afuera? Ni siquiera sé si existe el afuera, apenas lo comienzo a dudar. Sólo sé que la experiencia de vivirme por primera vez ante la posibilidad de descubrir a ese que vive dentro; observarle, como testigo y acompañarle a vivir, es algo que meses después, me tiene muy, muy ocupado.

Uno de los daños internos que mayores víctimas cobra hoy día es la provocada por la idea de la "dualidad": bueno-malo, blanco-negro, Ying-Yang. Una idea malentendida, porque si bien es cierto que hay una dualidad creadora universal, en ningún momento se ha dicho que esta dualidad se contraponga, sino en el mejor de los casos, se complemente. Y digo que esta malentendida idea de dualidad ha sido dañina porque ha generado una estructura de razonamiento en donde se crean imágenes prestablecidas, que se dividen categóricamente por "buenas" y "malas"; y al darlas como válidas, sustituyen a la realidad. ¿Cuál realidad?, ¿la interna?, ¿la externa?; quizá a ambas.

Vamos a dejar hasta aquí el desarrollo de este asunto que iré compartiendo contigo, estimado lector, en la medida en que mis propios medios de relacionarme con el misterio de mi mismo me permita compartirlo contigo; pues en mí no hay motivo ni cosa más grande para compartir que lo que he podido ver y vivir desde mi ser.

Por hoy, me gustaría cerrar simplemente recordando y reconociendo el poder de algo tan sencillo como una semilla de maíz, de frijol, da lo mismo. Esta semilla tiene que ir dentro de la tierra, a la oscuridad, a la humedad, a la profundidad del recordar su intención de ser para brotar y nacer al exterior, crecer para ser.

Entonces, es posible que una vida tenga dos formas de realidad. Sí, la interna y la externa. Como dos lados de un péndulo que en su recorrido, de un lado al otro, inequívocamente, atraviesa el justo centro y los grandes buscadores de la verdad se regocijan pues con esto apoyo su visión, el de la posibilidad de vivir en la conciencia del ser. Una buena posibilidad para la "Next Gay Generation". ¿No crees?